No quiero quedarme olvidado como los libros de lectura obligatoria, como las acomodadas habitaciones de invitados al no recibir visitas, como las noticias que dejaron de causar furor mediático tras dos semanas de éxito, o las loterías que no tocaron. Como la botella de ginebra al conseguir emborracharme para que no seas tú la figura que domine mis pensamientos, como las películas de vaqueros que mi abuela insistía en dejar cuando el cielo lloraba gotas insípidas, y los cromos y canicas que se intercambiaban en mis tiempos. Como los abrazos que no nos dimos y que serían el antídoto de mi desastre, lo que no te dije para evitar puñales como respuestas o lastimar un solo centímetro de tu cuerpo con el que me conformaría para recorrerlo una y otra vez si la soledad aprieta, o la Luna quiere ser la reina de la noche dejándote a ti de lado. Como mis viajes por miles de camas hasta que encontré a mi Caperucita de cuento que eres tú la misma...