Dice Neruda que puede escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo, que la noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. Efectivamente, miro y en el cielo hay minúsculos boquetes brillantes pero nada demasiado poético. Huele a suspiros que se han confundido con el aire y a desamor en su versión más cómica. Las muecas y gestos son figuras talladas que expresan emociones. En la piel hay marcados recuerdos, de poco nos sirve aprender las partes de la dermis y la epidermis. A mi derecha está la Calle Melancolía porque guarda toda clase de misterios en sus recovecos y a la vez me resulta simple y estúpida. Parece que hay que darse prisa y salir de ella, que mis ganas suban de porcentaje. El frío hiela y resulta sedante, es la figura pasiva que te congela los dedos para que no puedas escribir, ¡qué sofisticado! Las mismas tiendas y parques, las mismas esquinas. La farola que nunca alumbra. Las casas que parecen prisiones. El intento de rotonda expect...