Un iris que me mira, se expresa, chilla, empapa, rompe y reconstruye cuerpos. Que se disfraza de colores según la estación o la meteorología. Y aún así deleitan hasta al más invidente. Unos labios que piden conquista o guerra, es dudoso. Finos, nunca pintados de colores fuertes porque son capaces de levantar fortalezas por si solos. Que sueltan aclaraciones inútiles para romper el denso silencio pero elegantes en momentos serios. Preciosa con kilos de más o de menos. Poco importan sus vicios. Sin curvas de vértigo. Varía en cuanto a las musas de un escultor y el resto de sus oficios. Y preciosa- ¡Maldita sea! - preciosa, y lo repito. Con abrazos de libros de fantasía. De estos de los que dejas de tocar el suelo y obvias hasta la mayor hecatombe mundial. No sé si con un corazón o una coraza. Ama a lo loco y se deja querer solo a ratos. El fin de una mortífera guerra. La X de la ecuación más compleja. El salvavidas del naufragio. La esperanza de recuperarse de una enfermedad....