Nunca entenderé el por qué de gastar "te quieros" sin sentirlos en el fondo del pecho. Por qué. Por qué no se envían casi cartas. Por qué. Por qué pienso tanto y siento tan poco, hasta que la pasividad me inunda como un océano helado a un minúsculo niño que no sabe nadar. Por qué. Por qué nos pasamos las horas mirando las pantallas de los móviles en vez de contemplar el azul del cielo. O el gris. Por qué los días pasan como las golondrinas del poema Bécquer según la canción. No hay tiempo para nada, ¿dónde se han quedado las conversaciones en el metro con desconocidos? Y el por qué del vaivén de los trenes. Por qué rompemos el hielo en los ascensores hablando del azul del cielo, el cual no nos paramos a observar. Por qué. Por qué siempre recibo los mismos mensajes con una temática tan aburrida que asusta y aún así sigo atenta al maldito cacharro luminoso. Por qué. Por qué a veces es más fácil escapar a esperar a que nos propinen golpes, y no principalmente de suerte. Por qué... Por qué se consumen los cigarrillos al igual que los cuerpos. Y por qué he perdido más de quince años de vida sin comprender absolutamente nada.
“Cojo el bolígrafo como quien coge un bisturí: con precisión anatómica me disecciono y descubro que existo.” (Marcos Díez) Escribir no es mi hobby . Bueno, lo traduzco mejor al castellano, que es más apasionante: Escribir no es mi pasatiempo ni mi distracción ni una mera diversión. Puede que sí sea una inclinación, una propensión, una tendencia, una afinidad, un gusto… Un afecto, un apego, un amor, una devoción… Pero ninguna de estas palabras me convence. Reducen en unas pocas letras un mundo entero. Por ello, aunque no me hayas preguntado, trataré de explicarlo mejor. Y no me quedará otra que pedir perdón a las palabras por haberlas menospreciado y tratar de que se congreguen en este texto para perseguir mi propósito. A ver si las convenzo. Si nos remontamos muchos años atrás, era un bebé al que le encantaban los cuentos. Me negaba a hablar, pero los dibujos y el tono del narrador me figuro que me embelesaban. Algún año después, era una niña leona que pedía a ...
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