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Goteras.

Colocaos en fila. Llenad de palabras mi locura o dejadme vivir en mi inquebrantable nube en la que no existen enamorados amantes de puentes a los que arrojarse como plumas. Ni vasos medio llenos o medio vacíos. Vacíos como las cabezas sin memoria. Memoria que vuela como aves que emigran para no volver a su destino. Llenad de palabras lo oscuro. Que los silencios suenen melodiosos. Llenadme de algo, aunque sea indescifrable como un papiro rasgado. Rasgadme. Que se aviven los sentimientos, sean o no como el aroma de las rosas. Prefiero sentir a decantarme por héroes. Venid, y, y sino evitad desandar el camino que me habéis dedicado.

Amores entre líneas.

Me encantaría ser un poeta escondido entre papeles y más papeles que le incitan a que coja una pluma y escriba a su chica. Un poeta que piensa que las palabras superan las apariencias y no va a dejar de jugar con rimas hasta saciarse. Que quiere hacerla volar para que toque el cielo sin ni siquiera rozarla. Que sea inevitable que no se enjuague la lágrima tonta con su fino dedo al saber que hasta el mayor de sus defectos-describe el poeta con mirada golosa-la completan. Y enviarle cartas los sábados llenas de puro sentimiento, pero que escriba por y para ella. Que los ojos de la estimada muchacha se aviven y brillen como luces navideñas al leer un ‘te quiero’ transformado en metáfora. Que el filo de sus labios deje entrever sus dientes blancos como perlas y… y que se fije en él un frío día de noviembre. Se acerque y le abrace. Que pueda presumir de ella por la calle aún con los ligeros deslices de su vestido. Y susurrarle al oído sintiendo su aliento cálido que ella y solo ella es y s...

Dolores de cabeza

Somos marionetas de trapo que respiramos y demostramos una exacerbada necesidad de exteriorizar sentimientos que no van a parar a ningún lado. Si al fin y al cabo las palabras se las lleva el viento, aunque se queden grabadas en la mente como cicatrices que mágicamente sangran. Porque por decir, puedo soltar lo que me plazca. ¿Y nosotros? También nos vamos con el viento. Como si fuéramos figuras de compleja papiroflexia. Los días transcurren sin descansar ni un solo instante, queriendo correr para llegar a una meta indefinida. Porque hasta el tiempo es inmaterial como las estaciones. Maldito calor el de agosto. Cuando te paras a pensar en todo aquello que no ves te toman por loco. Ya te lo dijo la muchacha del vestido estampado.-No pienses y disfruta de la vida-. ‘No pienses’, que vaga suposición. Todo dentro de mí me obliga a congelar el tiempo y a observar hasta el primer brote coloreado que anuncia la primavera. Y es de tontos buscar respuestas a cuestiones con poco sentido. Un dí...

Tiritas de dinosaurios

Solemos colocar el corazón ante la mirada curiosa del resto, cómo si se estuviera exhibiendo, y resulta tan fácil que lo destrocen sin piedad. Aún notas como estalla en silencio, los pedazos se caen. Uno a uno. Aprovechando cada milésima de segundo. Y no encuentras a nadie que te regale una mísera tirita.  Buscas en Internet con desamparo, sabiendo que un estúpido teclado no hace maravillas. Tampoco hay servicios de corazones rotos. Ni sistemas que cubran daños. ¡Qué tontería!  -Suerte que aún existe la pizza y la zona de chocolates de los supermercados-dibujas una leve sonrisa hasta que el rostro inexpresivo vuelve a apoderarse de tu tez blanca. ¡Ojalá se pudieran aniquilar los sentimientos!  Y se acordó de ese mensaje que recibió un día cualquiera en un mes poco importante: ''soy como un mar.'' Sí, efectivamente ella también era como un mar, a veces se mantenía en calma y otras se revolucionaba y mostraba sus aguas bravas. Los bañistas entran y salen, pocos se quedan....

Palabrería

Naces y chillas tan fuerte que tu propio lamento inunda la habitación. Te observan con una mezcla de admiración y felicidad intensa y se turnan para cogerte en brazos. Una vida más, el inicio de una vela. Todos y cada uno de nosotros somos como velas amarillentas que se consumen desde el minuto cero; hasta que la llama termina con su absurdo ciclo vital. Indago en el tema con poca madurez, quizá me quiero creer que no somos simples seres con una vida en la que el final se encuentra programado. Me imagino que la vela está sincronizada con el órgano que bombea incesantemente sangre a un lado y a otro. Si el miembro clave de nuestra entraña se rinde, abandonamos rápidamente el acomodado hogar de los mortales, pero no sus mentes. Y adiós a la vela. Se despiden de ti y suena tu canción preferida. Escuchas con una sonrisa tonta cada acorde del piano y la voz de la cantante se apodera de tu mente. Se creen que porque tu vela ha desistido, no estás vivo. Pero se equivocan.  ...

Imaginarte a oscuras

Déjame llevarte conmigo. No pido más. Es innecesario un exceso de equipaje. Seremos trotamundos que vagan incansables. Ven, ¿a qué esperas? Abandonaremos nuestra bulliciosa provincia para adentrarnos con sosiego en hermosas ciudades y pueblos; llenos de turistas dispuestos a conocer el lugar, a degustar platos tradicionales o a pasar un tiempo de descanso por los alrededores. Y que mejor que ver la poesía que tienen tus ojos verdes mientras tanto; en los que me pierdo sin la mínima intención de encontrarme. Conocerás la forma de vida de tribus que se asientan en las más recónditas selvas. Si hace falta coloco el Everest a tus pies. Vagar entre tus curvas, que puedas conocer la hilera completa de sentimientos hacia ti sin tener que callarme. Surcaremos océanos, pasaremos las noches en playas paradisíacas de aguas cristalinas. La ilusión de mi vida, créeme. Hacerte feliz y jugar a perdernos y a volvernos a encontrar. Que tu risa llene este vacío infernal que grita tu nombre. Necesi...

Aclaraciones inconexas

Palabras. Uniones de letras con un supuesto significado, pero que son capaces de no transmitir nada. Tan llenas o tan vacías como simples botellas de agua. Palabras bellas como una melodía que atrapa, que conquistan almas. Gente que entabla conversación en una estación anticuada; al preguntar la hora o expresando con palabras lo bonito que se encuentra el cielo esa tarde. Aquellas que no se rebajan. Ánimos, ¿en palabras? Dudas constantes encerradas en sílabas. Lo irónico y lo realista. Dichas en cualquier lugar y tiempo. Palabras en susurros tímidos por miedo a ser escuchadas. O expectantes como cualquier niño al despertarse un seis de enero para ver sus regalos al pie del árbol. Las que narran o resultan tan objetivas como las del telediario de las tres. Palabras insultantes o vengativas, esas que traspasan a cualquiera, que taladran como si de un arma se tratase. Lo anunciado y que es albergado por el aire, ya que no se obtiene una mínima respuesta, ni siquiera con la cabeza en mo...