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Ninguna bruja me ha enseñado nada

He aprendido que el pasado es como un puerto y nosotros barcos que acaban amarrados. Todo finaliza en una mayor o menor dosis de soledad agria. Arrastro palabras intentando pulverizarlas y reviven como esquejes muertos. La música es capaz de tocar el alma con un dedo como si fuera un arpa, y por eso la pongo alta a ver si con tanto toqueteo quita el hielo de mi ventrículo izquierdo. Y he aprendido que no se llega tarde si no te están esperando. No hay parámetros que definan la locura pero existen parámetros del sonido que dan incoherencia al asunto. De cita a ciegas con el inconformismo, asxifia cualquier centímetro de mis tierras no prometidas. Me quiebra no entender y por no entender no entiendo ni a políticos ni a sectas ni a jodidos kamikazes. Al reflexionar ciegan mis entrañas las injusticias, y claro, me pongo a chillar. O escribo. Debería asimilar que a boca cerrada o puño abierto no entran moscas pero sí inyecciones de remordimientos. Y ...

Dorsal nº135

Puede que los días se me repitan casi tanto como la cena de Nochevieja.  El cielo está envuelto en un vestido de gala gris.  Y yo estoy gris.  Y brillo como si fuera metálica.  Es el color de la poca resolución, define el todo o la nada, no sé. Otro 'no sé' más para la lista de 'no sé's'. Me he quedado atrapada en unos versos de Benedetti y añoro lo que me cuesta tratar si llega.  Me pregunto si no pensaron con antelación que al darme un trozo de vida lo condenaría al caos. Si no pensaron que mi mejor sonido es el silencio y mis mejores actos los que no pretenden nada. Nado para escapar y la corriente me devuelve a mí misma. Me pregunto si no pensaron en ponerme el alma en el estómago. Me sigo preguntando si no se preguntaron el por qué de tener el cuerpo presente y la cabeza en las nubes. Qué paranoico. Me voy a tomar una pastilla para ver si amaina el pensar.  Otra por si la soledad no afloja el ritmo.  No quiero conjugar con nadie el ver...

Sin rumbo fijo

¿Qué es de una primavera sin flores? ¿O de una pistola sin balas? ¿Qué es del sexo sin besos? Todo está patas arriba como de costumbre. Un libro en blanco. Un ángel sin alas o más bien un ángel con las alas cortadas. ¿Qué es del frío sin una manta? Un alcohólico sin su botella. ¿Qué es?                        Ya no más,                 (o tal vez sí). Se avecina el golpe del siglo y el gotelé blanco se hace el loco. Las salidas de emergencia dando la nota y ni un pentagrama. Le tapan la vista y anda obligado por la cuerda floja sin rumbo. Las penas vienen y van; algunas se las lleva el viento, a otras les da por quedarse incrustadas a la espalda. Tantas sensaciones metidas en las rendijas del alma que mejor que de ahí no salgan. Necesito un amor a fuego lento como Marwan. Cuantas corazonadas y la ...

Punto y seguido

¿Y mi corazón? ¿Dónde se ha metido? Me ha abandonado, no me lo puedo creer. Seguro que en cualquier lugar se está mejor que con la sangre de un cuerpo medio vivo intimidando. Un momento, noto algo. Me parece que en su lugar hay un temporizador con uno de esos colores estrafalarios. Me reconforta que algo suene en mí a falta de melodías de mis cuerdas vocales tiesas. Al igual que los órganos. Arañan porque odian el objeto sonoro. Preferiría sangrar por las uñas afiladas de un gato. Esa especie de arañazo inesperado que te afirma que no eres consecuente. Quiero abrazos o gallos cantando y solo hay alarmas hasta en los días no lectivos. Y no voy a buscar amores que despedacen y son pintados de revista. Vivir deja secuelas, hacerlo sin saber el doble. Es lógico que cada uno enloquezca, viva y muera a su manera. Pero, ¿y si no se encuentra la forma de vivir o de enloquecer? ¿Uno se está muriendo? Seguro que no, será un estado de stand by o de reinicio lento. Quizá lo que cuesta es encontr...

A contracorriente como siempre

Somos tiempo y morimos por culpa de su prisa. Cada bocanada de aire es un poco más inútil si nadie te corta la respiración. Es poco viable el tener un invierno por cada año cumplido y que alguien haga florecer brotes entre la nieve. O algo así dicen cuando se mueren por amor. Pero no, esta vez no voy a esperar arrodillada y sin pitillos a que alguien me ponga de pie. Eso es limitarme y que mis piernas se raspen hasta que corra por ellas sangre. Me río de la promesa de recorrer todos y cada uno de los mares en busca de su princesa. Si un día, y solo uno, esa princesa fuera una sirena de cola turquesa al igual que el valiente enamorado, quizá me lo creería. ¿Y al volar? Sí, también sería más sencillo que correr un par de horas con la mera satisfacción de haber abandonado cuatro paredes un rato. Lo mío no son los vestidos y el tener gracia al hablar, bucear con los ojos cerrados o montarme en el primer avión que pase. No, no soy la Isabel Freyre de un tal Garcilaso. En mi párpado no se ...

Truncada

He visto rondar a una actriz de prendas oscuras por la calle con prisa. Las esquinas solas al igual que ella la miran pasar. Porque siempre está sola, no cabe duda. Sola y despeinada. La cabeza anda agachada como queriendo buscar luciérnagas con tal de obviar a las farolas. No sabría decirte, por su aspecto la rutina le aprieta, le pesa, le ata. Y sin embargo nunca se ahoga. Pide un café con leche de máquina y lo mezcla con una cucharadita y media de azúcar exactamente. Sale del establecimiento a las 10:17 y se coloca el pañuelo bien a la segunda. Acto seguido prende un cigarro y es pasmosa la velocidad con la que el humo se libera de esa prisión compacta y vuela. Se disipa. No deja rastro, solo en la cajetilla hay un vicio de menos y un motivo de más para no enloquecer. Me parece que ella también se quiere ir como el humo algunas veces. Rápido como sus pasos por la acera, veloz como el poco tiempo que tarda en llegar el dolor y cómo se desplaza por ambos extremos del cuerpo. Es actri...

Guerras

Escribir para que las palabras se mezclen con la noche en una velada extraordinaria y me sienta la princesa de mi papel arrugado. Ser sutil, seca, en activa o en pasiva, que el bolígrafo escupa tinta sin tregua. Todos en sus posiciones. Yo dividida en dos bandos: mis tormentos vestidos de realidad y mi fuerza disfrazada de dama. ¿Preparados? O aún sin estarlo... Apunten, fuego. Armas luchando con mis ganas arrinconadas, aprieto la mano contra la mesa buscando paz. Disparan y no me percato porque tanto ruido provoca sordera. Hay ruinas y daños superficiales; vacilo en lo que pongo, lo tacho, lo coloco otra vez con flechas. Otro atentado contra mi cuerpo que no consigue matar a mis esperanzas. Se me acelera el corazón y corre que se las pela. "Morir por un infarto poético o quizá narrativo. ¿Creíble? Lo dudo". Garabateo y por fin surge algo y aparezco en un mundo ideal, sola. Alrededor de mí se levanta un pesado búnker. Quizá ahí es donde termino siempre enredada, me olvid...