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Pasión grisácea.

Tu amor es como hacer las maletas después de marcharse sin haber estado.
                   O peor, sin haber sido.

No fueron mis ojos los que provocaron el desastre. Los tuyos fulminan aunque mire por el rabillo del izquierdo. Aclaro esto. Que te fulminen es ser vencido cuando te vistes con todas las de ganar.
No me enamoré de unos ojos. Supongo que me vició perder todas las batallas cada vez que volvía a asegurar con el rabillo izquierdo que no me mirabas. No te posas en mi tez y me consumes la valentía sin contacto.
Hay que esmerarse para explicarlo.

Parece que te vas sin quedarte. Te asemejas a los individuos que sumergen los pies en la orilla sin bañarse.

Me marchitas las entrañas más que cuarenta otoños en cadena.
Florezco sin que sea primavera durante tres minutos y medio para volver a morir. Y que revivas mi aorta.

Me has convertido en una flor asimétrica a prueba de (tus) balas.

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