Ir al contenido principal

Soledad es una dama.

Madrugada temprana. Miércoles o jueves. Noto como las aspas del ventilador abrigan de aire las rendijas de mi pijama. Verbena de mosquitos puñeteros. Una foto en blanco y negro me mira dentro de un marco. Yo, por mi parte, no encuentro un sitio fijo en el que apoyar la mirada. Barro con los ojos los vértices del blanco techo deprisa.

En vez de escribir, o moldear tormentos, tendría que estar durmiendo.

Los besos rancios, los portazos y las cartas sin remitente me rompen las arterias. Tanta ida y venida sin hogar. Tanta gente que se percata y cruza los brazos. Tantos paseos de mi confusión por las aceras. 

Madrugada avanzada. Sin proponérmelo puedo ser un poco lunática. A intervalos ideo torniquetes de esperanzas. Otras prefiero desdibujar mi salvación. Reconciliarme con el desastre. 

Lleno hojas y ninguna me llena a mí. Cuento mi vida a retazos. Levanto fortalezas de palabras para derribarlas a base de puñetazos de inconformismo. Una dama pálida con corona de flores exóticas se acerca. Es Soledad. Su voz suena a nana e irradia un brillo de luciérnaga. Me agarra la muñeca. Su presencia es estrepitosamente nula, a ratos sus sentencias son audibles. Varía la fuerza de sus apretones. Suspira con calidez y me chupa las marcas. Se apodera de mí a la par que me abandona.

El trasiego del ventilador. Verbena de mosquitos puñeteros. Una foto en blanco y negro.
Lo reviso.
Es jueves.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Piel con piel

Sueño con pieles incorpóreas y lejanas. Con la fusión de cuerpos que encajan sin protocolos. La brecha de un desajuste me aleja de todo lo que no controlo. Realizo un esquema paso a paso como limando mis asperezas. Planifico mis impulsos. Domo cualquier rebelde desliz. Oteo pieles desnudas desde la distancia. Un raciocinio imperdonable me colapsa. No sé qué es la pasión. Parezco Cortés, el estratega, en la América de la abundancia. Te acercas y esperas algo de mí y, no sé, en realidad, qué puedo darte. ¿Qué es lo que buscas? Salgamos de aquí. Huyamos de la herida burbujeante. No dejes que me pise los talones. ¿Cómo es la anarquía de cuerpos que juegan a encontrarse? ¿Cómo alguien se emborracha de deseo? Léeme un cuento mientras purifico mis entrañas. No dejes de hacerlo. Quédate cuando me tire en el colchón con la frustración en las venas. Cuando la voz se pierda en el aire y me amurallen fachadas invisibles. Quédate si una ansiedad me estrangula. Si un miedo irreconocible,...

"Paradoja"

quiero hablar a todos de ti que tu nombre haga suyo el espacio y sepan entonces quién es esa mujer magnética y sencilla que a veces habita mi cuerpo. y también tengo la urgencia de ocultarlo todo con egoísmo y torpeza permitiendo acaso el susurro quedo de las letras por las que te llaman en un vago intento de que sepan que tu sendero sacudió el mío circunstancialmente y así el aire no contamina tu imagen de puro óxido y las palabras, siempre huecas y mundanas, no se equivocan al plasmar la esencia de la creación: sin dios ni leyes ni intérpretes ni visitas   levantándose a nuestro alrededor colosal.

Mi pájaro

“Se olvida pronto, se olvida el sudor tantas noches, la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro llevándonos a él de antemano rendidos sin más que ese vacío de llegar, la indiferencia extraña de lo que ya está hecho."- Gil de Biedma. Me he bañado en arcilla de rassoul y coco y, al rato, la pena ha anidado en mi garganta. Las ramas han herido con violencia a mi pájaro azul, instigándole a pronunciar aturdidas sílabas. Inevitablemente me he acordado de Bukowski: "hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres montarme un lío? ¿es que quieres fastidiar mis obras? ¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros en Europa?" Mi pájaro ha cedido. Se ha manifestado con un grito ahogado a la hora de comer carne guisada. Me saturo dentro de mi pellejo. No soy capaz de analizar, pensar, objetar nada al respecto. Más que felicidad quiero ser la calma de las olas. Olas libres y es...