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Suerte y daños colaterales

Pequeña, has amortiguado cada una de mis agrias caídas. Me dijiste con ojos de madre que todo pasaba, que no te ibas a ir. Has visto valentía en unas cuencas vacías. Te has amarrado a mis huesos rotos. Has encontrado un tesoro dentro de una silueta sin fondo. Aún no me sé tu truco. ¿Por qué ignoraste los daños colaterales? Entablar amistad con un campo de minas resulta peligroso. Me quieres. Hago cómo que no me lo creo y mi cabeza vuela como si no existiesen lastres. Me lo repites. Agregas muchas más cosas. Me encanta oírlas. Asiento por inercia. Te digo que te quiero. Se nos va la vida entre cervezas baratas. Dime que a pesar de la fugacidad de las cosas vas a parar el tiempo. No quiero que los años asolen nuestra magia, que todo se convierta en un intento vano de algo. Podemos. Siempre he creído en tus poderes. Más que en tus poderes, he creído en ti. En ocasiones te he obligado a ser la heroína q...
"Solo me queda la ceniza. Nada. Absuelto de las máscaras que he sido, seré en la muerte mi total olvido."-Jorge Luis Borges. El escandaloso viento te paraliza el cuello. Rebates el uso de guantes y tus nudillos lloran sangre seca. El pelo se descoloca con rebeldía de su sitio. Te hundes en una monotonía trastornada, tangible y abrumadora. Existencia superflua. Cutre contingencia. Levantas una montaña de libretas estampadas y vírgenes. No encuentras un signo, una señal, tampoco un libro que te cautive. Se acumulan antologías de poemas sueltos. Libros de posguerra olvidados, angustiosos, solitarios. Solitaria de ti. Qué bien se te da deslizarte entre las sábanas con los ojos cerrados y las venas marcadas. Qué bien se te da buscar en sitios que no albergan absolutamente nada. Eres indómita. No eres la lolita de papel de nadie. Escribes por impulso. No buscas concordancia. Ni sentimiento. Ni sentido. No buscas nada. La vida es ...

Estupidez

Como el perro que mira al dueño esperando una respuesta. Como el dueño que troncha el interruptor de la luz, y es aún más miserable que el perro. Como el sueño cuando gobierna las habilidades. Como la necesidad constante de que me vistan de amor propio. Manifestaciones, comida desperdiciada, egoísmo, miedo, país oxidado. El poco arriesgar y hablar de más. Llenar el aire de banalidades para evitar que el silencio suene a estruendo. Confesarse, desmantelar tu coraza y escupir debilidades, y alguna víscera, en manos ajenas. Bailes, goce necesario, faldas cortas, bares repletos, éxtasis muerto. Que te digan que eres genial, maravillosa, fantástica. Que prometan hasta la saciedad, dejando a la puerta sin llaves. Otra despedida. Espera, que me caliento otro café y hago como que me importa. Relojes, prisas, política, modas, porros. Concienciarse de que si, por un casual, eres añicos, nadie sabrá incubar de g...

(...)

Supuestamente naces, creces, te reproduces y mueres. Creo, sin embargo, que naces, matas el rato, los complejos te ahorcan y el tiempo te hace polvo. No naces para corregir todos tus defectos. No naces para ser un ejemplo (o para ser cómo a otros se les antoja). No naces para torturar cada parte de tu cuerpo. Naces para intentar ser. ¿Me oyes? El canal me vacila. El reto está servido. Que comience la batalla de respirar. Cómo solo te dediques a repartir tu munición, y no la uses, estás muerta. Aún no lo sabías. Qué buena eras. Qué bien saben aplastar la inocencia mientras clavan los dientes. Los miedos son los primeros en coger las velitas de cada uno de tus entierros. Te mueres cada dos por tres. Necesitas reiniciarte lento, pequeña. Tan lento como las margaritas se deshojan solas. /Hago un inciso./ Si es un fulano que dice que me querrá hasta que el ramo de flores se marchite en mis manos, y una es de plástic...

Bloqueo

La que baila mal en los bares y no vende sus ganas a cualquiera. Yo. Soy la melancolía de un pañuelo de despedidas y potencia en los ventrículos. ¿Quién sino? La pereza de los lunes y el dolor de pies de los sábados. Soy hiato y prosa mala. Ma-rí-a. Encantadora y perdona-vidas según mi padre. Maremoto de palabras varias.  Vorágine. ¿Tiempo al tiempo? Que le jodan a eso. Los minutos se me escapan como el agua entre los dedos. Me niego a cederle más leña al fuego. Total, nos acabamos quemando. Solo queda tantear en vagos cuerpos algo que no existe. Solo queda intentar (ser) en brazos agarrotados de deseo. Solo queda dejarme caer en las esquinas. Llenar los vasos un poquito más de la cuenta. Ponerme el carmín más rojo. Masticar los chicles a deshora. Esquivar como una víbora. Decir que soy mía y no de nadie. Pero que solo con un cuerpo haría una sinfonía (desafinada). Ya est...

Hastío

El pesado aire está colapsando mis pulmones. A duras penas respiro. La brisa se empieza a convertir en necio y árido polvo. Mi tragicomedia se ha atorado a una garganta desvalijada. Busco vida en mi epicentro, obviando que pronto la magnitud será de nueve. No hay forma más inútil de perder el tiempo. Me creo que salvarse es ordenar tropecientas veces lo mismo. Y no. Ni hablo ni escucho ni dejo que el viento me rodee. Es entonces cuando todo es más cutre que nunca. Cuando me oigo morirme y paso de largo. Sueno a canción de piano arrastrada por las olas. Ese es mi sitio, el no tener sitio. Siempre me fundo en el mismo cuerpo. Me lo llevo todo al infierno, luego lo dejo de nuevo volar, así, de esta manera, nunca me lo quedo. ¿Ves? ¿Me ves? Ya me he ido. Ya he huido. Ya estoy volviendo. La rutina me empapa de odio. Escribo siempre sobre el mismo laberinto, sobre mi coherencia deshilachada, sobre tantos pasos en falso. Me repito más que...

Amor maldito

Puede que la solución sea despojarme de deseo. Arrasar mi propio cauce, desbordarme, que mi caudal reviente y con él se disipen las contrariedades. (Pero, ¿cómo? Yo soy la mayor contrariedad. Mi defecto más aceptado.) Entonces, no escucharía cómo la escacharrada bombona de sangre centrifuga mis aristas. La paz me acariciaría los dedos de los pies con prudencia, no sentiría el ímpetu de lanzarme sin prever las consecuencias. El murmullo del sueño me acorrala. Parece que algo va a estallar sin estallar nunca. ¿Me explico? Bueno, en verdad me da igual no hacerme entender. Escucho mi propia cuenta atrás decreciendo y estirándose -como las mareas- sin reventar nunca. Ven y termina de ahumarme de negro con tu luz celestial. No me rompas a medias. Tan involuntarios tus actos cotidianos. Tan involuntaria mi pena. Corre. Hazlo al completo. Quiero ser las trizas de una hoguera, la última exhalación de la muerte, oler...